El Pozole Verde, Ritual Milenario
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El Pozole, que en lenguas indígenas quiere decir “espumoso” o “cocer maiz”, es un platillo que se prepara por todo México con sus variantes regionales; en el centro y norte de la costa del Pacífico como en Sinaloa y Jalisco se prepara un pozole Rojo y también Pozole Blanco, pero para mí no hay nada como el famoso Pozole Verde de Guerrero y conozco un lugar único en Puerto Vallarta donde se puede disfrutar de esta delicia prehispánica, preparado con todos los ingredientes tradicionales y servido, como en Guerrero, los jueves y sábados. El lugar es el restaurante “Aquí es Guerrero” cubierto por una tradicional palapa, a la entrada del hotel Vallarta Sol, frente a la zona hotelera en la colonia Versalles, a media cuadra del también famoso “Ocho Tostadas” con sus ricos cócteles de mariscos.
Este ritual milenario le ofrece, para empezar, una tostada con carne molida sazonada, crema y queso. Después, delicadas, bellas y deliciosas manitas de cerdo a la vinagreta. Para completar las entradas tenemos un chile jalapeño entero capeado y relleno de atún. Yo me quedo con el jalapeño para seguir mordisqueándolo mientras devoro el magnífico plato fuerte: El Pozole Verde.
El principal ingrediente del pozole, por supuesto, es el maíz; en este caso se trata de un maíz especial llamado “cacahuazintle” que, después de ser bañado en una solución de calcio, pierde su capa fibrosa y “estalla” para tomar la forma de un capullo de flor. Es una sopa que incluye maíz, cebolla, ajo, orégano, rábano, lechuga, aguacate, queso panela, chicharrón, chile rojo seco y molido y carne deshebrada de pollo o cerdo. Un vaso de tequila y una cerveza bien fría son excelentes compañeros del Pozole.
Se puede comer el pozole ahí o pedirlo para llevar, solo hay que llevar un contenedor grande para el Pozole y varios recipientes chicos para todos los demás ingredientes de este ritual Azteca. Cuando lo llevo a casa, siempre decoro la mesa con figurillas indígenas de barro y celebro con mis invitados nuestra capacidad de apapacharnos como si fuéramos de la realeza Azteca. Mientras escribo esto una ruidosa parvada de pericos pasa continuamente por encima de mi jardín, luego desaparecen en el árbol vecino, una vez en el árbol se vuelven invisibles entre el follaje, pero verlos volar como una tormentosa nube verde brillante es un deleite!
Más abajo pero aún sobre la costa del Pacífico, en Chiapas se prepara una bebida refrescante hecha de maíz y cacao, la llaman “Pozol” y es un buenísimo recurso refrescante en elcalor y la humedad de la costa de Chiapas. Solo que los indígenas no hacían cacao soluble ni instantáneo, así que hay que mantener la bebida en movimiento para que el contenido no se quede en el fondo.
Se dice que un hombre dejó Chiapas para irse a trabajar a los Estados Unidos y regresó después de muchos años pretendiendo que se le había olvidado el español. Cuando su familia y amigos lo recibieron, quisieron levarlo a pasear, presentarle a la gente y ver los cambios que había habido durante su ausencia. Después de caminar un rato bajo el sol vieron a un vendedor de Pozol en la plaza y le ofrecieron a su invitado una bebida refrescante. Mientras movía su vaso, el hombre dijo con acento gringo: ¿Qué ser esto? A lo que uno de sus amigos respondió: “olvidaste el idioma pero no el meneadito”.
Como quiera que sea, si estás listo para una experiencia rica e intense que data de hace muchos siglos, prueba el único Pozole Verde, que se sirve según la tradición, de 2 a 6 de la tarde los jueves y sábados, y créeme, no vas a pasar hambre! Enviar a un amigo Eduardo Rincón-Gallardo
E-mail: toureps@prodigy.net.mx
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